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ANTONIO MATEOS MARTÍN DE RODRIGO


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LA
PALABRA

“EXTREMADURA”
(Historia, crítica etimológica e historiográfica y restitución de su significado).


(refundación de la teoría de las “extremaduras”, inicialmente “zonas de pasto”, situadas en las primeras fronteras cristiano-musulmanas y, a partir de Nebrija, “invernaderos”, en base, además, a la triple división del territorio de los reinos cristianos que dedicaban los “extremos” de sus poblaciones al pasto de los ganados y que generalizaron la denominación al mejor y mayor grupo de zonas de pasto, las actuales Extremaduras hispano-portuguesas, situadas sobre los invernaderos musulmanes, objetivo estratégico de la Reconquista según los resultados del estado actual de la historiografía medieval).


MI TIEMPO YA TIENE SU PALABRA
El tiempo trae palabras en las manos,
deseo vertical, y trae respuestas
donde se van pudriendo los olvidos,
...
Hay que esperar que el tiempo
se deshaga en el barro y que madure
la simiente enterrada ( ... ).
Mena Cantero, Francisco.

Depósito Legal. BA-19-04.

domingo, 20 de enero de 2008

LA TEORÍA INGENUA DE LA PALABRA “EXTREMADURA” COMO “PASTIZAL”: “EXTREMADURA COMO INVERNADERO” IDEA CREADA POR NEBRIJA EN BASE A SU RESIDENCIA EN EXTRE

MADURA. ORÍGENES Y DESARROLLO.

Puede considerarse a Nebrija como el primero en expresar el concepto de “ Extremadura” como “pastizal ”; en su Vocabulario Español Latino, de ¿1495?, escribía: “ Estremadura. Ouium hiberna ”. El vocablo “estremadura” es, por tanto, para él, “invernadero de ovejas”. Nebrija no da más explicaciones aunque en su Diccionario Latino-Español de 1492, define “Estremo” como “último”: “Estremus . a . um . por cosa postrera”.

Evidentemente Nebrija no actúa aquí como etimologista sino como notario de la realidad; Extremadura, entonces sí era “invernadero”. Y él fue testigo directo ya que vivió en Extremadura durante veinte años y, concretamente, en la comarca ganadera de la Serena, bajo el amparo del entonces Maestre de Alcántara : “ vivió - escribe Pecellín Lancharro - durante casi veinte años en Extremadura bajo el mecenazgo del Gran Maestre de Alcántara, Juan de Zuñiga ”[1] .

Pero las primeras “extremaduras”, por su situación geográfica en el norte de la península, siempre fueron, exclusivamente, “agostaderos”. Consecuentemente las primeras “extremaduras” y la definitiva sólo tienen en común su condición de “pastizal ”. A este error se han acogido bastantes defensores de la teoría de “ Extremadura como pastizal”.

Posteriormente, en 1548, Pedro de Medina, de forma imperfecta, vuelve a asociar la palabra “extremadura” con el “pastizal de invierno”: “Esta prouincia se llama Extremadura, porque viene a ella a estremo muy gran parte de los ganados de Castilla, por las grandes, y fértiles dehesas, y campos abundantíssimos que tiene, y por la templanza de la tierra en inuierno, que no tiene el rigor del inuierno, que Castilla porque el ganado ovejuno mayormente el merino es de calidad muy flaca e impaciente del frío. Por esto en el mes de Otubre viene el ganado de Castilla a inuernar a Estremadura donde paren las ouejas y se estreman sus corderos” [2] .

Tras Nebrija, pero a finales del siglo XIX, Paredes Guillén volvió a retomar la teoría de “ Extremadura como Pastizal”, cayendo en el error antes apuntado: “...que Extremadura viene de Estremos... que esta voz vale tanto como invernadero; y que se llamaban Extremaduras las comarcas que comprendían los estremos de los viajes que hacían los rebaños desde los Agostaderos á los Invernaderos”[3] .
N. B . De Nebrija a Paredes Guillén transcurrieron casi quinientos años; repárese, sobre todo, en el hecho singular de que Paredes Guillén es el primer extremeño en formular la teoría de “ Extremadura como invernadero ”.

A mediados del siglo XX Duarte Insúa vuelve a asociar “extremo” con “lugar de pasto” denominándole impropiamente como “ejido” pero, además, se basa para ello en presupuestos poco científicos: “Para nosotros no hay duda de que, según se iban ensanchando los territorios conquistados a los árabes que no los utilizaban o no los utilizaron durante muchísimos años los conquistadores más que para el pasto de sus ganados, y eso construyendo sus castillos, que, a la vez que de punto de apoyo para sus conquistas militares, sirvieran para el amparo de éstos, estos territorios, decimos, se llamaron “extremos” porque en realidad estaban en los extremos de la región conquistadora, y estas grandes extensiones, estos territorios, que, al ser conquistados, por de pronto quedaban desiertos o casi despoblados, recibieron el nombre de extremos, y al conjunto de estos se le dio el nombre colectivo de Extremadura. Es decir, que Extremadura era la región compuesta de muchos extremos, o sea de muchos territorios o comarcas conquistadas a los árabes, que se bautizó con ese nombre, porque en realidad era eso, extremos, los ejidos, que no tenían para los conquistadores otro uso que el aprovechamiento de sus hierbas con sus ganados y a los que iban cuando tenían por conveniente y de donde regresaban cuando las temperaturas les obligaban al retorno. Pero Extremadura es eso: conjunto o colección de las comarcas que se conocían con el nombre de extremos. Un nombre colectivo, en fin, como “espesura”, vestidura, estrechura , cultura, rozadura y tantas otras palabras”[4] .

N. B. Tal como comprobaremos Duarte Insúa es el primero en considerar el nombre de “extremadura” como “conjunto o colección de las comarcas que se conocían con el nombre de extremos ”.

A finales del siglo XX aún había historiadores que asumían esta teoría pero sin la fundamentación científica adecuada:
- Gerbet:
“Muy pronto se formó alrededor del núcleo habitado, un anillo de cultivos. Más allá de estas tierras cultivadas se extendía un enorme territorio de libre tránsito, formado por baldíos y bosques, de dedicación evidentemente pastoril, que se llamaban los extremos. Extremadura es la tierra de los extremos. No debe extrañar que la vocación por la cría de ganado haya aparecido desde la Reconquista. Fue el corolario de la débil repoblación.”[5].
- Martín Martín y García Oliva:
“... es muy posible que en medios con intereses ganaderos el significado de estas zonas esté unido a la consideración de territorios de aprovechamiento libre para la ganadería. En último término extremo por lejano y estremo como tierras abiertas a una explotación bastante indeterminada y sin apropiación individual coinciden plenamente”[6] .
- Barrientos Alfageme :“Extremadura ... Se trata de un topónimo antiguo de resonancias ganadero-trashumantes, al hacer referencia a los más destacados invernaderos de los ganados foramontonos de los antiguos serranos de los reinos leonés y castellano. La sustantivación de la acción ganadera de extremar (estructurar el nuevo rebaño a partir de las parideras), en las dehesas de las penillanuras dará cohesión a un territorio mal delimitado físicamente y que contiene reminiscencias lusitanas, beturias y vettonas”[7].