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ANTONIO MATEOS MARTÍN DE RODRIGO


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LA
PALABRA

“EXTREMADURA”
(Historia, crítica etimológica e historiográfica y restitución de su significado).


(refundación de la teoría de las “extremaduras”, inicialmente “zonas de pasto”, situadas en las primeras fronteras cristiano-musulmanas y, a partir de Nebrija, “invernaderos”, en base, además, a la triple división del territorio de los reinos cristianos que dedicaban los “extremos” de sus poblaciones al pasto de los ganados y que generalizaron la denominación al mejor y mayor grupo de zonas de pasto, las actuales Extremaduras hispano-portuguesas, situadas sobre los invernaderos musulmanes, objetivo estratégico de la Reconquista según los resultados del estado actual de la historiografía medieval).


MI TIEMPO YA TIENE SU PALABRA
El tiempo trae palabras en las manos,
deseo vertical, y trae respuestas
donde se van pudriendo los olvidos,
...
Hay que esperar que el tiempo
se deshaga en el barro y que madure
la simiente enterrada ( ... ).
Mena Cantero, Francisco.

Depósito Legal. BA-19-04.

miércoles, 23 de enero de 2008

6. El significado inicial de la palabra “frontera”, una palabra de uso civil, recogida como propia por el vocabulario militar (Breve Historia de la De

limitación y uso del espacio desde sus orígenes mitológicos hasta la Edad Media.

La ciencia de medir y delimitar el espacio surge en Egipto, según Proclo, para restituir las propiedades a sus dueños tras las periódicas crecidas del Nilo : “Diremos, junto a la mayoría de los historiadores, que la geometría fue descubierta por primera vez en Egipto y que se originó en la medición de áreas de tierras. Esto fue necesario para ellos porque el Nilo se desbordaba y borraba los límites que correspondían a cada uno...”[1] .

Según Heródoto la Agrimensura surgió en Egipto por razones tributarías[2]; no obstante la primera delimitación de los campos, según el mismo Heródoto, se llevó a cabo por motivos sanitarios[3].

La unidad de superficie egipcia era la “arura”, un cuadrado de cien codos de lado [4]equivalente a 2.756,25 m2. [5]según Schrader[6] .

La Agrimensura fue introducida en Grecia por Tales de Mileto y así escribe Proclo: “ Tales, tras haber ido primeramente a Egipto, transplantó a Grecia esta especulación (la geometría)”[7] .

Los romanos, nos dice López Paz, a su vez se basaron en los conocimientos de los griegos y de los etruscos para desarrollar la Agrimensura: “La tendencia a hacer divisiones regulares del suelo no es, ciertamente, original de Roma. Sin embargo, a partir de precedentes griegos y etruscos, los romanos fueron capaces de diseñar un sistema propio de estructuración del territorio al que denominaron centuratio o limitatio”[8] .
N. B. La “centuria” romana, como la “arura” egipcia, también era un cuadrado, pero mayor ya que contenía 20 X 20 “actus” y el “actus”, añade López Paz, equivalía a 710 metros[9].

No obstante todo el vocabulario utilizado posteriormente para delimitar los espacios públicos o privados, municipal o estatal tiene origen romano, sobre toda la palabra “ término”: Tras “la distribución del territorio en centurias, regulares o no - continúa López Paz - eran colocados en el cruce de cada centuria mojones de piedra “ termini[10]””.
N. B. 1. En el vocabulario posterior desaparecerá la palabra “centuriación” sustituida por “ limitación” que era más expresiva al exponer el objetivo de toda delimitación: la “separación”.
N. B. 2. En Roma existió un dios protector de los límites llamado “Término”. Fue creación de la diosa Ceres - seguimos a Humbert[11] - como medio de separar claramente las tierras que habían sido comunes en el Reinado de Saturno o Edad de Oro. Aunque el mojón delimitatorio comenzó siendo bien un árbol o una piedra acabó utilizándose una figura humana, aunque sin pies ni brazos. En honor del dios Término se celebraban las fiestas “terminales” y en ellas los convecinos les ofrecían sacrificios y dones y celebraban banquetes familiares.

Para nombrar los límites estatales los romanos utilizaban los vocablos “limes” - frontera terrestre - y “litus saxonicum”, “su equivalente costero” [12]nos dice Musset.

El “limes” era, en realidad, un sendero, sendero que también existía entre los campos[13] para acceder a ellos.

En la época visigoda continúa, fundamentalmente, el sistema de delimitación romano. El vocabulario utilizado por San Isidoro es, por tanto similar : “Fines, Límites, Término, Cardo y Decumano (límites máximos) y Arca ”[14] .

En el “Código de Eurico” sólo se hace referencia a la palabra “término” traducido por Alvaro D'Ors como “lindero”:
“FRAGMENTA PARISINA ( Cod, rescrip. Paris. Lat. 12161)
CCLXXVI. ...3. Si vero fundorum termina tertiis quas /habent romani
fuerint, tunc gothi ingrediantur in loco hospitum et ducant terminum <> fuerat ostensus”. 276. ...3. Y si los linderos se hallasen en las tercias que tienen
los romanos, entren entonces los godos en el terreno de los huéspedes
y lleven el lindero al sitio en que se había señalado ”[15] .

La traducción medieval del Fuero Juzgo nos propone un nuevo vocablo: “Fito” o “hito” como sinónimo de Término:
“III. TITOL DE LOS TÉRMINOS ET DE LOS FITOS.
I. “Que los términos é los fitos sean guardados ” [16].

En la documentación alto-medieval del Monasterio asturiano de las Corias volvemos a encontrar la palabra “termínus”: “cum termino de Caurias ” [17]. Aquí alcanza ya niveles polisémicos y significa, según Floriano, “el territorio contenido dentro de la jurisdicción cauriense” y “los linderos que encierra esta jurisdicción”.
Por entonces, principios de la “Reconquista”, cuando se fijan los límites de un “ espacio “se dice que está “terminata” es decir, que tiene marcados y establecidos sus linderos o “términos” y añade Floriano “ a los que en el Código de Corias se denominan “ detérminos” [18].

La propiedad, es decir el terreno, y, aquí está el origen de la imposibilidad de asociar “extremo” con “frontera” bélica, añade Floriano “ se limita por cuatro términos o confines: dos llamadas “frontadas” y dos “costeras”, definiendo Floriano las “frontadas” como “sus límites anterior y posterior” [19]. Más adelante Floriano nos advierte que “frontadas” y “frontera” tienen una misma significación: “Frontera tiene el mismo significado: terram quam dicunt eralande cum suas fronteras ”(68. r. A. 14)”[20] .

En principio, pues, la palabra “frontera” tuvo origen civil. Y, a pesar de su introducción en el vocablo militar, continuaría su original uso civil, incluso, en los Fueros de la actual Extremadura, según veremos posteriormente.

El vocablo antecedente de “frontera” fue la palabra mozárabe “frontáira”, según Simonet, que la hace derivar de un adjetivo bajo latino: “Frontarius, a, m, de frons, tis, (frente)”[21] .

El concepto subyacente de “parte delantera” también se encuentra en la palabra mozárabe “frontál”, también recogida por Simonet con varios usos: “FRONTÁL ó FORONTÁL . escr. moz...... el frontal del altar” ... “melena de buey” ...) ”frontal de arar” [22].
N B. Repárese en el error de Marsá: “Tienen también común el segundo elemento los topónimos Aguilar de la Frontera ... el segundo elemento, derivado de Frontaria “límite” [23].
Según Corominas y Pascual la palabra “frontera” aparece documentada, por vez primera, en el Poema de Mío Cid[24] . Curiosamente el primero en emplearla sería un musulmán: “ v. 647 Por los de la frontera pienssan de enviar”[25] .

En esta ocasión tiene ya la palabra “frontera” una connotación exclusivamente militar.
N. B. La fecha más tardía en que apareció por vez primera la palabra “frontera” sería en 1207, según la teoría de Colin Smith[26] .

Siglos después encontraremos las palabra “frontera” indicando que en la Edad Media las fronteras podían ser ciudades, lugares o fortificaciones, siempre situadas frente al enemigo, pero no líneas ni rayas que repugnan el carácter no estático de las fronteras hispano-musulmana y cristiana, sobre todo al surgir el concepto de “reconquista”. En una Provisión de 27 de enero de 1762 leemos : “ ... los altos progenitores de nuestra real persona, habían ganado muchas tierras a los moros de Andalucía y de otras provincias comarcanas a Toledo, dejando de ser esta ciudad plaza de armas y frontera para conquistarlas, habían quedado en su lugar erigidos por fronteras y plazas muchos castillos, fortalezas y lugares situados a la frente y confín de las demás tierras moriscas ” [27].

La denominación de “limes” para designar las fronteras romanas, el latín “limes” significa “sendero entre dos campos”[28] , le viene, sin duda del patrullaje que sobre los límites del imperio hacían, en un principio, las unidades fronterizas romanas.

En la España de la Reconquista estos “limes”, la posterior “raya”, lógicamente no existieron ni en tiempos de treguas; la documentación recogida por Mackay y Moreta pone al descubierto que no existían fronteras geográficas claras: V.G. en la reconquista del reino de Granada que se reconocían expresamente determinados límites[29].

Entre las fronteras romana y cristiana medieval existe una radical diferencia; la romana, nos dice Rémondon[30] era exclusivamente defensiva, como la cristiana antes de la caída del Califato de Córdoba. Por contra, la frontera cristiana medieval no fue una línea de contención sino que estaba formada por lugares para el avance territorial a partir del siglo XI: “Otro rasgo fundamental - escribe Mackay - de la frontera medieval española que hay que tener en cuenta es su movilidad”[31] .