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ANTONIO MATEOS MARTÍN DE RODRIGO


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LA
PALABRA

“EXTREMADURA”
(Historia, crítica etimológica e historiográfica y restitución de su significado).


(refundación de la teoría de las “extremaduras”, inicialmente “zonas de pasto”, situadas en las primeras fronteras cristiano-musulmanas y, a partir de Nebrija, “invernaderos”, en base, además, a la triple división del territorio de los reinos cristianos que dedicaban los “extremos” de sus poblaciones al pasto de los ganados y que generalizaron la denominación al mejor y mayor grupo de zonas de pasto, las actuales Extremaduras hispano-portuguesas, situadas sobre los invernaderos musulmanes, objetivo estratégico de la Reconquista según los resultados del estado actual de la historiografía medieval).


MI TIEMPO YA TIENE SU PALABRA
El tiempo trae palabras en las manos,
deseo vertical, y trae respuestas
donde se van pudriendo los olvidos,
...
Hay que esperar que el tiempo
se deshaga en el barro y que madure
la simiente enterrada ( ... ).
Mena Cantero, Francisco.

Depósito Legal. BA-19-04.

jueves, 27 de diciembre de 2007

5. LA SOLUCIÓN. LAS “EXTREMADURAS” DEL PACTO ENTRE SANCHO EL DE PEÑALÉN Y MÓCTADIR DE ZARAGOZA SON LOS TERRENOS DE PASTOS QUE LOS MUSULMANES CEDÍAN A

LOS GANADOS CRISTIANOS.

Evidentemente estas “extremaduras” compartidas por Sancho y Móctadir no pueden ser fronteras sino un espacio de gran importancia económica y de uso común, uno de los “extremos” dedicados al pastoreo por parte de los cristianos pero propiedad de los musulmanes según apuntó Klein; en palabras de Glick: “Después de la conquista de Toledo en 1085, se les abrieron nuevos pastos de gran tamaño. Klein ha sugerido que los cristianos (leoneses) pudieron tener acceso a los pastos del sur antes del año 1085, mediante el pago de peajes y derechos de salvoconductos a las autoridades musulmanas. En el oeste (zona leonesa-galaica del reino de León), por consiguiente, desde que los musulmanes tuvieron escasez de pastos de invierno, no debió convenirles abrir la frontera a los pastores cristianos, cuyo creciente deseo de conseguir pastos se debió unir a las luchas a lo largo de la frontera.

En la Marca Alta (la región del pacto entre Móctadir y Sancho el de Peñalén) -prosigue Glick- , sin embargo, la situación era completamente diferente, puesto que la región constituía una zona de paso natural entre los pastos de verano de los Pirineos y los de invierno en Teruel y Murcia. La estructura de la zona pudo constituir un móvil natural de la permeabilidad de la frontera, que pudo aumentar aún más por la alta incidencia del matrimonios mixtos entre los grupos de élite de ambos lados (por ejemplo, las relaciones del neomusulmán Banu Qasi con varias casas aristrocráticas de los Pirineos)” [1]o el documento citado por Martínez Díez y aportado por nosotros del matrimonio cristiano-musulmán entre Aznar Sánchez y Gontrada.

En concreto Klein dice al respecto:
“Hay casos de portazgos recaudados por las ciudades y por los señores eclesiásticos a los pastores cuando se encaminaban por las fronteras del Sur hacia los reinos moros... (16) .
(16)... Más pruebas de las migraciones de ovejas y del comercio entre los territorios moro y cristiano se encuentran en Muñoz: Colección de Fueros...” [2].

La distribución musulmana sobre el territorio norte de la antigua Hispania se basa en el control de los pastos de verano; es lo que, parcialmente, nos ha dicho Glick: “El que la frontera fuera permeable para los ganados trashumantes cristianos o musulmanes dependía del tipo de trashumancia practicada. Al oeste de la península, el sistema islámico era completo, con los pastos de verano en el Sistema Central y los de invierno en la cuenca del Guadiana. Los pastores musulmanes no debieron tener ningún incentivo para cruzar el Duero hacia el Norte con sus ganados” [3].

También en la frontera oriental sucedió lo mismo como evidencia el tratado referido entre Sancho y Móctadir.