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ANTONIO MATEOS MARTÍN DE RODRIGO


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LA
PALABRA

“EXTREMADURA”
(Historia, crítica etimológica e historiográfica y restitución de su significado).


(refundación de la teoría de las “extremaduras”, inicialmente “zonas de pasto”, situadas en las primeras fronteras cristiano-musulmanas y, a partir de Nebrija, “invernaderos”, en base, además, a la triple división del territorio de los reinos cristianos que dedicaban los “extremos” de sus poblaciones al pasto de los ganados y que generalizaron la denominación al mejor y mayor grupo de zonas de pasto, las actuales Extremaduras hispano-portuguesas, situadas sobre los invernaderos musulmanes, objetivo estratégico de la Reconquista según los resultados del estado actual de la historiografía medieval).


MI TIEMPO YA TIENE SU PALABRA
El tiempo trae palabras en las manos,
deseo vertical, y trae respuestas
donde se van pudriendo los olvidos,
...
Hay que esperar que el tiempo
se deshaga en el barro y que madure
la simiente enterrada ( ... ).
Mena Cantero, Francisco.

Depósito Legal. BA-19-04.

jueves, 27 de diciembre de 2007

4. LA SOLUCIÓN. EL TEXTO EN QUE APARECE, POR SEGUNDA VEZ LA PALABRA “EXTREMADURA”, SEGÚN MARTÍNEZ DÍEZ, EN UNA REGIÓN NO DURIENSE: LAS “EXTREMADURAS”

CASTELLANO-ZARAGOZANAS, UNA EXTRAÑA “FRONTERA” PROPIEDAD CONJUNTA A GUARDAR NO DE LOS ENEMIGOS EXTERNOS SINO DE LOS PROPIOS SÚBDITOS DE SANCHO EL DE PEÑALÉN Y MOCTÁDIR DE ZARAGOZA.

Proporciona Lacarra “Dos Tratados de paz y alianza entre Sancho el de Peñalén y Móctadir de Zaragoza” correspondientes, respectivamente, a los años 1069 y 1073. En el primero, incompleto en su principio, aparece, según Martínez Díez, la palabra, “extremadura” sin relación alguna con el río Duero pero sí con la significación de “frontera”; en realidad la palabra “extremadura” aparece aquí como nombre común y en plural y su sinónimo es la palabra “tierra” sin connotación militar alguna pero sí de policía: “Et ut sian totas illorum extrematuras conseruatas et totas illorum terras custodiatas...”[1] : “Y que todas aquellas extremaduras sean conservadas y todas aquellas tierras custodiadas...”.

El pacto contiene dos partes; en la primera Móctadir y Sancho de Pamplona se ponen de acuerdo para impedir que cualquiera de sus posibles enemigos ataquen a uno u a otro a la vez que se juran fidelidad: “Et si si ulla gens ex partis Francie aut de alias qui sunt contrarii de Almuktadir bille, exaltet eum Deus, ex supradictis partibus pasare fecerint per puertos de suparadicto rege domno Saancio, saluet eum Deus, aut per alias terras, ut non faciet alligare ab eis neque adunareab eis super aliquo malo aut aliqua contraria in dicto neque in facto de supra dicto suo amico Almuktadir bille, exaltet eum Deus, neque se faciet adprehendere cum aliqua potestate tam de muzlemis quam de christianis super suuum contrarium nec in secreto nec in manifiesto nec in dicto nec in facto. Iterum similiter adprehendit super se Almuktadir bille ad supradictum suum amicum regen domum Sancium, saluet eos Deus, ut non se faciet adprehendere neque conligare cum aliqua potestate tam de christianis quam de muzlemiz super ullum suum inpedimentum aut ulla sua contraria, set ut siant ambos conligati in una fraternitate et in una karitate sinceriter mente sicut in ligamento quod ante istum inter eos fuit confirmatum et roboratum! ” [2].

En la segunda parte, nada más y nada menos, los pactantes se ponen de acuerdo para que sus ”extremaduras” no sufran alteraciones... Pero el peligro para estas “extremaduras” no viene de los reinos cristianos vecinos o próximos sino de los propios cristianos pamplonenses y musulmanes zaragozanos: “Et ut sian totas illorum extrematuras conseruatas et totas illorum terras custodiatas, uigilent pariter ut ullus malefactor ex hominibus eorum non siat ausus extendere manu sua in parte sociorum nec in secreto nec in manifiesto...” [3]: En palabras de Lacarra la traducción diría más o menos: “Para que sus extremaduras se conserven como están y sus tierras estén bien guardadas, cada uno vigilará para que ningún malhechor de entre sus hombres ponga su mano sobre el territorio de los aquí asociados, ni en secreto ni de modo manifiesto ”[4] .
En realidad una traducción menos libre y, por tanto más fiel, diría: “Y para que sean todas aquellas extremaduras conservadas y todas aquellas tierras custodiadas, vigilen conjuntamente para que ningún malvado entre sus propios hombres se atreva a poner su mano en esta parte perteneciente a ambos socios ni en secreto ni manifiestamente...”.